Vejer de la Frontera fue fundada durante la época de los fenicios y romanos. Situada en una colina sobre las empinadas laderas del desfiladero del río Barbate, históricamente ha ocupado una importante posición estratégica. Bajo los moros, se convirtió en un importante centro agrícola. Los lugares de interés de la ciudad incluyen la Iglesia del Divino Salvador del siglo XIV, la capilla del Santuaro de Nuestra Señora de la Oliva, el monasterio de Las Monjas Concepionistas.